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martes, 12 de junio de 2012

Los mejores también se equivocan

Con un valor de marca de ciento ochenta y tres mil millones de dólares en el 2011 y liderando el informe de las marcas más valiosas del mundo se encuentra actualmente la todopoderosa Apple. Absolutamente todo lo que toca lo convierte en oro y ha cambiado los mercados de la informática, de la música y de las telecomunicaciones con sus productos. En lugar de clientes tiene Hooligans y lo que más admiro de ella es que ha demostrado que el precio no es lo que valen las cosas si no lo que la gente está dispuesta a pagar por ellas, pero como todas las compañías, también la cagaron en alguna ocasión y lo que poca gente sabe es que su fracaso más estrepitoso está relacionado con el mundo de los videojuegos.

A mediados de los 90 los grandes fabricantes de productos electrónicos querían entrar en el mercado de los videojuegos ya que empezaba a ser algo muy rentable y que amenazaba el resto de productos de ocio que dichas compañías fabricaban. En el artículo "Hemos despertado al dragón dormido"  ya os he contado como Sony se introdujo en el mundillo, pero hubo otras compañías como Panasonic, Sanyo o incluso Goldstar (que era como se llamaba antes LG) que quisieron probar suerte junto con SEGA, Nintendo y Atari que había resurgido con su “Jaguar”.

Con todo este batiburrillo de empresas no era raro que los principales fabricantes de software no fijaran sus ojos en el mercado y aunque Microsoft, como bien sabéis, entraría en la siguiente generación con Xbox, fue Apple la que quiso dar el primer paso con la que probablemente sea la consola con el nombre más ridículo de la historia (con permiso de Wii): La Apple Pippin.

Con ustedes la consola con nombre de perro: "Pippin"


La idea de Apple no era fabricar videoconsolas si no que lo que tenían en mente era vender los kits de desarrollo y la tecnología para que fueran otros los que la fabricaran y por tanto asumieran el riesgo. Una idea muy buena siempre y cuando encuentres a un tonto que te la compre y la suerte de Apple fue que lo encontró en Bandai, la marca juguetera japonesa.

Pippin tenía cosas bastante interesantes como por ejemplo conexión a Internet pero si la comprabas estabas obligado a suscribir una cuota fija de 25 $ al mes durante los primeros 6 meses con el proveedor de Internet “PSInet”. En lugar de tener una estructura de videoconsola, parecía más un ordenador barato con un procesador cutre y un módem cutre que lastraba mucho su rendimiento y le hacía ser lentísima de jugar tanto online como offline. Además trabajaba bajo Mac Os que es el sistema operativo que menos juegos ha tenido del mercado y como Apple no sabe hacer nada barato salió al mercado al disparatado precio de 599$ casi el doble de lo que costaban Playstation o Sega Saturn que eran muchísimo más potentes, con muchos más juegos y asentadas en el mercado.

Los 10 juegos que definieron a Pippin.

El fracaso fue estrepitoso y apenas llegaron a fabricarse unas miles de unidades para los mercados japoneses y americanos llegando a haber más teclados y módems que consolas físicas. Su lista de juegos apenas supero la media cententa y su calidad en la mayoría de casos dejaba bastante que desear cesando su producción apenas dos años después de su salida al mercado y considerada como uno de los 25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos por la revista PCWorld en mayo de 2006.

Esta claro que las cosas han cambiado mucho para Apple y probablemente los cimientos de la industria del videojuego temblarían si la compañía de la manzana decidiese introducirse en este mercado ahora, o incluso si cuando decidieron crear Pippin, su gran gurú y fundador Steve Jobs, hubiera estado dentro de la compañía seguramente el resultado habría sido muy distinto y los videojuegos no serían tal y como los conocemos ahora.

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